Aprender a ser periodistas

Hace ya un tiempo, el escritor-periodista Tomás Eloy Martínez, en una conferencia pronunciada ante la asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, decía "cada vez que las sociedades han cambiado de piel o cada vez que el lenguaje de las sociedades se modifica de manera radical, los primeros síntomas de esas mudanzas aparecen en el periodismo." Hoy estamos asistiendo a uno de esos cambios de piel: el lenguaje digital, con sus enormes potencialidades y su maleabilidad, plantea nuevos desafíos al periodismo. Preguntar, indagar, conocer, dudar, investigar, confirmar, emocionar, todo lo que constituye la esencia de la práctica periodística se amplía. Y compromete a informar contando buenas historias. A la manera de algunos de los grandes escritores de América Latina que, alguna vez, fueron también periodistas –o quizá nunca dejaron de serlo.

Una historia, que revele todo lo que queremos saber, conserva siempre el privilegio de la memoria, la fuerza de la denuncia y el estatus de testimonio de una época. De eso se trata aprender y enseñar a ser periodistas. De formarnos y experimentar con nuevos lenguajes y géneros para contar esas historias con la precisión de los alquimistas: el dato justo, la paciencia del investigador, la sutileza del novelista y la responsabilidad del hacedor de realidades.

Por eso, como afirma García Márquez "el periodismo merece no sólo una nueva gramática, sino también una nueva pedagogía."